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Una apuesta por conservar la Orinoquia

Desde hoy el país cuenta con GEF Orinoquia, una iniciativa que busca promover el desarrollo sostenible de la región y asegurar que su aprovechamiento se haga con un manejo integral de sus ecosistemas.

En las extensas sabanas y humedales de la Orinoquia, se esconde una enorme riqueza para el bienestar de todos los colombianos. Una región única y de gran diversidad tanto biológica como cultural, que produce más del 30% del agua dulce de Colombia, el 28 % de la producción agrícola y el 20% del hato ganadero que abastece el país. La Orinoquia cubre el 30% del territorio con la mayor extensión de sabanas naturales de Colombia, y su contribución para los sectores productivos así como para las poblaciones locales y las ciudades intermedias es invaluable.

Por si fuera poco, la región alberga el 48% de los humedales continentales del país, y a miles de especies como la danta, el jaguar y el caimán llanero. En la Orinoquia se ha gestado además una de las culturas más vibrantes del país, con 23 etnias y una historia de poblamiento de 10 mil años. Los cantos tradicionales llaneros han sido reconocidos como patrimonio cultural por la UNESCO.

Esta región es una de las grandes apuestas del Gobierno nacional colombiano para impulsar el desarrollo y el crecimiento económico y ha sido considerada como “la última gran frontera del país”. Sin embargo, corre un enorme riesgo si el aprovechamiento de sus recursos no se hace de manera planificada, incluyendo la gestión integral su biodiversidad y los servicios ecosistémicos que provee.

Precisamente, con el fin de responder a este desafío, hoy fue lanzado el proyecto GEF Orinoquia, una iniciativa de país que busca asegurar la conservación de la región al tiempo que se promueve su desarrollo, liderada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Parques Naturales Nacionales, Corporinoquia, Banco Mundial y WWF.

El objetivo de GEF Orinoquia es lograr que los humedales y sabanas, así como la conectividad ecológica, sean tenidos en cuenta en los instrumentos de ordenamiento territorial para el uso del suelo, así como contribuir en posicionar las sabanas en diferentes niveles de toma de decisiones, generar insumos técnicos y fortalecer la gobernanza para a su conservación. ¿Qué implica esto? Que cualquier intervención tenga en cuenta las condiciones y características de estos ecosistemas con el fin de compatibilizar la producción con la conservación. Entre las actividades, el proyecto incluye inversiones en áreas clave para la biodiversidad y la generación de información sobre la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas de sabana para ampliar y fortalecer el ordenamiento territorial y las áreas protegidas, así como para contribuir al logro de paisajes productivos resilientes y conectados en la región. GEF Orinoquia le apunta al cumplimiento de las metas del actual Plan Nacional de Desarrollo que incluyen “Actividades productivas comprometidas con la sostenibilidad y la mitigación del cambio climático”.

Desde Puerto Carreño, donde fue lanzado oficialmente el proyecto, Sandra Valenzuela, directora de WWF Colombia, señaló que es indispensable que se defina una visión propia del desarrollo en la Orinoquia a partir de las características únicas de la región y su gente.

Esta iniciativa que le apunta a construir sobre los avances existentes, será una oportunidad para aprovechar el enorme potencial de la Orinoquia a tiempo que se conserve uno de los patrimonios de los colombianos.

Tomado de: https://www.wwf.org.co/de_interes/noticias/?uNewsID=369450

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